La Tipa en Paris – Parte 1

E

n este artículo de #LaTipaEn les voy a contar todo sobre el tercer destino de La Aventura de Mi Vida, les voy a contar todo sobre mi primer día en Paris. Pero quiero que sepan que seré muy sincera, desde muy pequeña soñé con visitar esta ciudad, pero al llegar lo que recibí fue una bofetada de realidad. Todo el que va a Paris generalmente te cuenta las maravillas y bellezas de esta hermosa ciudad, que no les voy a negar que son muchas. Paris tiene magia y eso no se puede negar. Pero casi nadie te cuenta las cosas que no se ven en las fotos y en las películas, esas que a mí me causan mucho impacto, porque son esas pequeñas cosas las que nos acercan más a la realidad y nos hacen entender que cada país tiene sus “Pro” y sus “Contra” y que al final todos nos parecemos en algo. Por eso los invito a acompañarme en esta peculiar aventura.

¡Oh la la Paris! ¡La Ville lumière!

¡Señores llegué a Paris! La ciudad de la luz, el centro de las artes, la educación y la moda. Pero más que nada la ciudad más romántica del mundo (según dice la gente). Paris es la capital de Francia y es uno de los destinos turísticos más famosos y visitados del mundo. ¿Quién no ha soñado con ir a Paris? Disfrutar de la arquitectura gótica, visitar sus museos, ver de cerca la Torre Eiffel y más que nada comer (bueno, esa última es una opción muy mía).

El 13 de mayo llegué a Paris en un vuelo desde Dubai por la línea aérea Emirates. No es un secreto para nadie que los europeos tiene un olor muy peculiar, pero les confieso que los parisinos huelen raro y aquí como si fuera poco fumar es casi un deporte. Ya me lo habían dicho, pero la verdad es que no deja de sorprenderme. ¡Casi todo el mundo fuma!

Esta era yo cada vez que se me acercaba a una gente… GRAJO+CIGARRILLO=TERRIBLE COMBINACION 

Pero bueno, Paris es Paris, con grajo, cigarrillo y lo que sea, La Tipa llegó donde soñaba llegar.

¡La Tipa estaba en Paris!

Una de las ventajas que tienen los turistas en Paris, es que es uno de los países de Europa donde Uber funciona sin problemas. Del aeropuerto tomamos un Uber hasta el hotel por la mitad del precio que cobran los taxistas. En Paris me hospedé en el Hotel Odyssey by Elegancia, para mi un hotel exageradamente bueno considerando precio, comodidad y ubicación. Yo lo describo como una pequeña cápsula futurística que por un momento te saca de la realidad y te permite descansar sin preocupaciones. Nota importante: es casi imposible que encuentres un hotel bueno, bonito, barato, moderno, bien ubicado y amplio en Paris. Así que si van a este hotel no se sorprendan cuando se den cuenta de que su habitación es del tamaño de una caja de fósforos. Y lo digo en serio

Miren el tamaño del hotel… con eso les digo todo. Pero créanme por dentro los sorprenderá.

La primera parada del día fue la Torre Eiffel. Yo creo que haber soñado tanto ese momento lo convirtió en algo casi gracioso. Cuando deseas tanto algo y al fin lo tienes en frente, la verdad es que tu no sabes ni como reaccionar ante un momento así, pero lo primero que dije fue: “¡Oh! Pero no es tan grande”. Pero cuando llegó ese momento en el que estuve justo debajo de la torre fue que pude ver lo maravilloso e impresionante que es su diseño. Ese aspecto caótico con el que se entrecruza el material, pero al mismo tiempo la simetría en cada trazo. Es como un laberinto de metal que va desde el suelo hasta el final de la torre. Y considerando que es una obra inaugurada hace 128 años nos hace comprender lo futurista y grandiosa que significó para la fecha.

¡Me pellizqué mientras miraba! ¡Por fin estaba en Paris y frente a la Torre Eiffel! Y justo cuando pensé que ahí se terminaría todo, la Torre Eiffel comenzó a parpadear como un arbolito de navidad y se escuchó un júbilo grupal de todos los presentes. Todo parecía tan irreal, como si estuviera viendo una película, pero la verdad es que ahí esta yo; viviendo ese momento rodeada de gente que quiero y respeto. Y no les voy a negar que hasta me dio un poco de nostalgia, porque para que fuera perfecto solo me hacía falta mi mamá. Fueron muchas las conversaciones que tuvimos juntas imaginando ese día, y en esa película lo único que faltaba era ella. Pero bueno yo le prometí que algún día estaremos las dos agarradas de la mano viendo la torre Eiffel brillar, y se que algún día ocurrirá.

Siguiendo el recorrido pasamos el Río Sena por el puente que conecta con los jardines del Trocadero y desde donde para mí se pueden tomar las mejores fotos de la Torre Eiffel, en una esquinita de la calle hay un carrito de comida llamado Le Kiosque des Fontaines donde me comí mi primer sándwich francés y una bolsa de popcorn. Simple, mágico e irreal, así describo aquel momento.

Luego de pasear por los Jardines del Trocadero y decirle a los 70 mil vendedores callejeros que no quería comprarles sus selfie sticks y sus figuritas de la Torre Eiffel, tomamos un Uber hasta los Campos Elíseos (Les Champs-Élysées). Les Champs-Élysées es la principal avenida de Paris y para mí es la más hermosa. Las luces, las tiendas, los árboles, los restaurantes ¡todo es hermoso!. Pero como ya les he explicado en mis artículos, todas las grandes ciudades tienen una parte oscura, y la de Paris -al menos en este momento de la historia- son los refugiados Sirios sobreviviendo en las calles. Eso fue algo que me rompió el corazón, verme rodeada de tanto lujo y bonanza cuando al pie de un edificio hay unos padres con un recién nacido en los brazos pidiendo dinero para sobrevivir. Y no vi solo una familia, vi varias familias completas. Esto es algo que no todo el mundo te cuenta, pero para mí fue una imagen devastadora. Y aunque la mayoría de los gobiernos no quieren resaltar esto porque puede afectar de cierta manera el turismo, al menos a mí como turista me da una bofetada de realidad. La pobreza, el hambre y la miseria es un problema mundial y no podemos hacernos los ciegos.

Otra cosa que me dio una bofetada de realidad fue un pequeño homenaje en plena acera, justo en el lugar donde dos semanas antes habían asesinado a un policía en un acto terrorista. El lugar seguía acordonado y alrededor habían velas, peluches y flores. Caminar por ahí y saber que solo dos semanas atrás alguien había muerto, me hizo entender la triste realidad de una guerra silente que ahora mismo vive Europa. Ataques inesperados y muertes de inocentes. Cuando una viaja no suele pensar esas cosas, pero ¡caramba! Que tristes es saber que todos los días mueren inocentes en lugares donde los turistas vamos a reír y a disfrutar.

Mientras seguía caminando por les Champs-Élysées y justo al frente del Arco del Triunfo se escuchó un estruendo enorme. Y yo que ya estaba predispuesta, mi primera reacción fue pensar en un ataque terrorista o algo así, pero luego se escuchó una algarabía y resultó ser que un equipo francés acababa de ganar un campeonato y los jóvenes se tiraron a la calle a celebrar. Básicamente fue como un “Linconazo” en tiempo de pelota, pero en Paris (si no sabes lo que es un Linconazo, probablemente no seas de RD o no has vivido en la capital).

El ruido fue de una bengala que tiraron al cielo y resultó ser una experiencia muy divertida, hasta que llegó la policía. Cuando vi policías decidí irme, porque lo último que yo necesitaba era amanecer en una cárcel de Paris por estar brincando en el medio de la calle.

Para terminar la noche fuimos al barrio Pigalle que es la zona roja de Paris. Para llegar ahí tomamos un Uber que para nuestra sorpresa no hablaba español pero iba escuchando un Dembow del Alfa. ¡Sí mis amigos! Yo caí muerta ahí mismo. Solo nos dijo que le gustaba esa música pero él ni sabía donde quedaba República Dominicana, pero el punto es que le gustaba. Y hasta nos subió la música porque dijo que parecíamos “party people”. Estar en una zona roja es una expeciencia peculiar, ahí vimos mucha gente rara y medio sospechosa. En la zona roja todos te invitan a entrar a los bares y es lógico que no solo son bares, tambien hay cabarets. Pero en general se ve que la vida nocturna en esta zona es muuuuuy divertida. Solo fuimos hasta ahí para ver por fuera el Moulin Rouge, el famosos cabaret parisino que data del año 1889. Así que luego de haber cumplido con nuestro cometido decidimos que lo más prudente era ir a dormir.

En la parte 2 de La Tipa en Paris les contaré todo acerca de mi segundo día en Paris, un día lleno de museos, historia y muchas ocurrencias. No dejen de leer este artículo la próxima semana.

Con cariño,

La Tipa.

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Autor: soniacastillo25

Hola Soy So! La Tipa! Cuando escribo vivo. Me podrás encontrar entre lápiz y papel, té, libros un avión y mi mat de yoga.

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