La Tipa en Abu Dhabi

En este artículo de #LaTipaEn les voy a contar todo sobre el segundo destino de La Aventura de Mi Vida. Les voy a contar todo sobre Abu Dhabi.

Abu Dhabi, Abu Dabi o Abu Zabi (tres formas correctas de escribirlo) se traduce como “padre de gacelas” y es la capital de los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Como capital de los EAU, aquí se encuentran la mayoría de las sedes gubernamentales y además se encuentran las instituciones financieras más importantes del país. Para el que no lo sepa, en Abu Dhahi es que esta el dinero, y según nuestro guía ahí viven algunos de los hombres más ricos del país. Algo interesante de Abu Dhabi es que fue la primera ciudad de los Emiratos en desafiar a la naturaleza y comenzar su transformación de ciudad beduina nómada a ciudad cosmopolita. Sí amigos, Abu Dhabi es una ciudad mucho más antigua y mucho más importante que Dubai para los emiratíes. Lo que ocurre con Abu Dhabi es que no es una ciudad tan comercial como Dubai. Mi conclusión es que algunas ciudades saben hacer mejor publicidad que otras.

Segundo día en los Emiratos y ya estaba marrón gracias al sol.

Pero bueno, para no hacerles la historia más larga, les cuento que el 12 de Mayo de 2017 desperté en el hotel Four Points by Sheraton Downtown Dubai y aun con el Jet Lag en sus buenas nos levantamos para la maravillosa aventura del día. Para sorpresa nuestra nos recibió en el lobby del hotel nuestro guía Mohamed de la compañía Oceanair Travels, el mismo guía del tour en Dubai, así que como se pueden imaginar ya nos sentíamos en familia. Este tour fue un poco diferente pues éramos un grupo más grande, aproximadamente 25 personas y el tour era explicado en ingles y en español. El tiempo de viaje en bus desde Dubai a Abu Dabhi es de aproximadamente una hora y media, y yo lógicamente aproveché el tiempo y me dormí, con todo y la boca abierta.

Nuestra primera parada fue en Ferrari World Abu Dhabi, un parque de diversiones temático dedicado a Ferrari. Y como se deben imaginar es el mayor parque temático cubierto del mundo, y entre sus atracciones se encuentra Formula Rossa, que es la montaña rusa más rápida del mundo. Si algo aprendí de los emiratíes, es que a ellos les gusta ser los mejores y más grandes en todo, y por eso no escatiman esfuerzos cuando se trata de construir. Para mala suerte mía, la fila de espera para la montaña rusa era de más de una hora y mi tour solo estaría ahí 30 minutos, así que como se pueden imaginar, me perdí de una de las posibles experiencias de mayor adrenalina de mi vida. Pero bueno, me llevé muy buenos recuerdos.

Señores, mírenme la cara marrón.

Luego de recorrer el núcleo urbano de la ciudad hicimos una parada en el hotel Emirates Palace, el icónico y lujoso hotel de las películas. El hotel fue construido por el gobierno de Abu Dhabi, y muchas de las suites están adornadas con oro y mármol. En las salas y lobby principal el suelo y balcones son de mármol, combinando a la perfección con sus famosas cúpulas de oro. Yo no entré porque para esto debes tener al menos una reserva en el hotel, y bueno amigos qué les digo, yo no tengo ese “power” aún. Creo que no está de más decir que es hotel más caro jamás construido (como si esto fuera una novedad en los emiratos).

 

Justo al frente se encuentra Etihad Towers, un complejo de cinco torres que aloja residencias, hoteles, tiendas y oficinas; su diseño arquitectónico tan dramático y a la vez tan moderno lo hace resaltar frente a los tímidos edificios que se encuentran a su alrededor. Ahí fue que se filmaron las escenas de la película Fast and Furios 7 donde el carro vuela de un edificio a otro. Desde allí también se puede ver a lo lejos el Palacio Presidencial de los Emiratos y la marina.

Entrada palacio presidencial EAU

La siguiente parada fue el Heritage Village, que es una atracción turística de entrada gratis donde esta reconstruido un pueblo tradicional, y ofrece a los turistas una interesante visión del pasado de este emirato. Señores ellos eran un desierto y en 40 años convirtieron a Abu Dhabi en una metrópolis. Allí tienen un museo donde se muestran indumentarias y objetos típicos. Te explican la forma de vida del desierto, el significado de su vestimenta, sus joyas y utensilios de uso diario. También hay talleres donde los artesanos demuestran habilidades tradicionales. Al fondo se puede disfrutar de la vista panorámica de Corniche Beach y de toda la ciudad. Pero yo les voy a ser sincera, en Abu Dhabi estaba haciendo tanto calor que preferí no morir quemada y por eso me fui de nuevo al autobús donde por lo menos había aire acondicionado.

Durante el recorrido pudimos observar desde lejos varios de los edificios más famosos de Abu Dhabi como el Capital Gate, que es oficialmente la estructura mas inclinada del mundo, superando incluso a la torre de pisa. También pudimos ver el ALDAR HQ, el primer edificio circular de Arabia y galardonado por su diseño futurista. También vimos el Louvre Abu Dhabi, un museo universal en el mundo árabe, ideado y diseñado en cooperación con los gobiernos de EAU y Francia, este abrirá en noviembre de 2017.

 

La siguiente y última parada fue la Mezquita Sheikh Zayed, que para mi ha sido una de las obras arquitectónicas más sublimes e impactantes que he podido ver hasta ahora en toda mi vida. Esta es la mezquita más grande de los EAU y la número 15 más grande del mundo. Para su construcción se utilizó mármol, yeso, madera, mosaicos, piedras preciosas y semipreciosas. La sala principal tiene 10 lámparas fabricadas a base de cobre, recubiertas en oro y adornadas con cristales de Swarovski. La alfombra en la sala principal es la alfombra más grande del mundo, y fue hecha a mano por aproximadamente 1,200 mujeres.

 

 

Lamparas

Alfombra
Hecha a mano por 1,200 mujeres

 

 

Las mezquitas son lugares de culto para los seguidores de la fe islámica, y por eso hay ciertas reglas importantes que se deben seguir y respetar al momento de visitar la Mezquita Sheikh Zayed. A continuación te explicaré lo más importante.

Lo primero es la vestimenta: las mujeres deben cubrir su pelo y utilizar ropa holgada que les cubra hasta las muñecas y hasta los tobillos. Los hombres deben utilizar pantalones largos y camisas por lo menos mangas cortas. A mi el guía me facilitó la vestimenta tradicional femenina, porque venía incluida en el tour.

 

Luego debes pasar un cordón de seguridad donde están prohibidas las fotos y debes pasar todas tus pertenencias por un escáner. Y cuando digo NO FOTOS no estoy jugando. Si tomas una foto mientras esperas en la línea los policías te arrebatan el celular y te obligan a eliminar la foto. Y esto no me lo dijeron, yo lo vi. También disimuladamente verifican tu vestimenta para ver si cumple con los requisitos. Hay una fila especial para hombres y otra para mujeres y están bastante separadas. Básicamente si vas a la mezquita con alguien de otro sexo van a tener que separarse un buen rato hasta pasar el cordón de seguridad y luego podrán buscarse del otro lado.

¡Vas a tener que quitarte los zapatos! Yo no sabía que para entrar a la mezquita había que estar descalzo y por suerte ese día tenía puesto unos tenis. Las medias fueron mi salvación. Ustedes se imaginan tener que caminar kilómetros con los pies descalzos en un lugar donde van miles de personas en un día. ¡Ah! y si se preguntan dónde van a dejar sus zapatos, pues les cuento que hay unos lockers abiertos y sin ninguna llave de seguridad donde debes dejar tus zapatos. Mi primer pensamiento fue: ¿y si me roban los tenis? Pero después me acordé que en esos países no roban. Solo debes recordar donde los dejaste y esperar a que nadie se confunda, porque créanme ahí habían mucho más de mil personas ese día.

Esta prohibido el contacto entre hombre y mujer. ¡No pueden tocarse! Si te vas a tomar una foto al lado de una persona de sexo diferente no deben abrazarse, no deben tocarse, y mucho menos besarse. Tampoco puedes hacer señales, signos o ademanes prohibidos con las manos, si los guardias te ven te llamarán la atención, y de nuevo te quitarán el celular y harán que borres la foto. Dentro de la mezquita también lo vi. Pero no te asustes, puedes hacer todas las fotos que quieras, siempre y cuando no rompas las reglas.

No les voy a negar que al principio me sentí incomoda por la imposición de vestir con abaya y hiyab para poder entrar, y además tener que seguir todas estas reglas que para mí eran absurdas. Pero luego de sentarme a analizar todo con detenimiento, haber vivido la experiencia y haber evaluado la situación sin prejuicios, debo decirle a todos los musulmanes que los respeto, y que estuve ciega mucho tiempo por la bendita islamofobia que arropa a occidente. Esas son sus creencias, esa es su cultura y esa es su religión.

Y se que es normal cuestionarlo todo, porque para muchos como yo es un poco difícil tener que adaptarse a las imposiciones de los demás cuando para ti no tienen lógica. Pero también entendí que el respeto es lo primordial, y que si estaba en un lugar de culto debía respetar el lugar y darle la importancia que merece para la fe islámica. Porque de eso se trata: de respeto, tolerancia y entendimiento. Como turista tú no eres quien para juzgar. Tu deber es observar, aprender y respetar.

Pero tampoco voy a negar que durante estos viajes uno se encuentra con personas, situaciones y comportamientos culturales que a una simplemente la sacan de sus cabales. A continuación les contaré la historia de dos niños y una familia que me hicieron la vida imposible el paseo completo. Como les dije al principio, esta vez el grupo era mayor y estábamos aproximadamente 25 personas en un autobús. Detrás de nosotros estaban sentados una familia hindú como de 10 personas, desde la abuelita hasta los nietos. Las señoras mayores estaban vestidas con su sari muy tradicional, y los más jóvenes y los hombres con ropa contemporánea.

Lo primero fue que tuvimos que esperarlos 30 minutos a que salieran de su hotel, si usted cree que los dominicanos son impuntuales, pues le cuento que usted no ha conocido a un hindú. Y no bastó con eso, resulta que tuvimos que devolvernos porque dejaron algo importante en el hotel, que resultó ser nada más y nada menos que un celular de uno de los niños.

Todos estaban gritando, señores no estoy exagerando, ellos no hablaban, ellos gritaban. Yo pensaba que el tono de voz de los latinos era alto, pero esos hindúes nos robaron el título. Tampoco quiero sonar muy crítica y no pretendo juzgar a una etnia completa por unos cuantos, pero he llegado a pensar que los estándares de higiene varían mucho del lejano oriente al occidente. Todos olían a una combinación de grajo con especias, sicote y sudor. Yo simplemente no puedo explicarles ese olor. Y para colmo de los males todos sufrían de colón irritable, todos se tiraban gases y peos así como si no fuera nada; y los niños mínimo tenían síndrome de falta de atención e hiperactividad.

Y aquí les presento a los causantes de mi desequilibrio mental:

Esos dos carajitos de la foto me hicieron la vida imposible durante una hora y treinta minutos de regreso a Dubai. Hablando, jugando con el celular a todo volumen, riéndose, golpeando el asiento con los pies y tirándose gases por arriba y por abajo. Y simplemente no valió nada. La mamá los reprendía y ellos seguían jodiendo y jodiendo. Yo estaba en un punto en el que decidí cerrar los ojos y entregarme a lo que viniera, porque si yo me volteaba de mi asiento les iba a dar 3 palos a cada uno. Y no fue hasta el momento en que se desmontaron todos del bus que ese lugar recobró la paz. Y al final nos dimos cuenta que los demás pasajeros también estaban desesperados y locos porque se fueran.

En conclusión, toda esta situación me hizo entender varias cosas, pero la más importante es la siguiente:

“En el mundo hay familias más locas que la tuya. Cuando sientas vergüenza por las locuras de tu familia, recuerda que por ahí anda una familia hindú que huele a grajo con especias, hablan gritando y sufren de colón irritable. La tuya no es tan loca después de todo”.

Pero queridos amigos y amigas, esto no termina aquí. Lo más grande de todo fue, que después de un rato de haber llegado al hotel, decidimos ir a un supermercado que quedaba cerca, y mágicamente nos encontramos de nuevo con la familia hindú ya que nuestros hoteles los separaba solo una calle. Cuando yo vi a uno de los niños corriendo en el supermercado no lo podía creer, pensaba que era una visión maligna, pero luego los vi a todos, haciendo compras, discutiendo y hablando alto. Al final lo único que me salió fue una sonrisa y hasta los saludé, porque si algo he aprendido en esta vida es que el perdón y el agradecimiento son la mejor medicina para la mente y el corazón. Al final eran unos locos mansos que terminaron dándome una lección; y es que todo lo que te inquieta en algún momento llegará a su final y terminará siendo un simple recuerdo.

¡Los quiero un mundo!

Con cariño,

La Tipa.

 

Si tienes alguna pregunta o duda, no olvides contactarme. Recuerda comentar y compartir este artículo y seguirme en Instagram como @lasocurrenciasdeunatipa

 

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Autor: soniacastillo25

Hola Soy So! La Tipa! Cuando escribo vivo. Me podrás encontrar entre lápiz y papel, té, libros un avión y mi mat de yoga.

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