Nunca pierdas la esperanza: reflexión de mis 26 años

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“De la oscuridad de una enfermedad, a la luz de la esperanza, mis 26 años los recibo llena de agradecimiento, y prometiendo que pase lo que pase nunca volveré a pisar el lado oscuro”

Son las 9:00 de la mañana. Una mujer de 36 años se dirige al quirófano, y llora. Llora porque no puede creer lo que esta viviendo, han pasado 14 años desde que imaginó este momento y hoy 25 de febrero de 1991 resultó ser el día. Afuera la espera un hombre inhalando nicotina para calmarse, promete que si todo sale bien se olvida de su cigarrillo para siempre.

Dan las 10:00 de la mañana y se escucha un llanto, de esos llantos mágicos que dan vida, y al unísono se enciende una luz. Luego de unos minutos se aproxima una enfermera sonriente y dice: -es hembra y nació completa, las dos están bien.

Desde aquella pequeña habitación lo único que brota es alegría y agradecimiento. Por los pasillos corre el cotilleo de que al fin nació Sonia, la hija de Pio y Kenia. Esa que le dio tantos problemas, esa que siempre quisieron tener y esa por la que nunca dejaron de luchar. Y desde ese día comienza a escribirse mi historia de supervivencia. Ese día aprendí mi primera lección de vida: ¡Sonia, nunca pierdas la esperanza!

Hoy en día esa Sonia es La Tipa y como ustedes ya saben, siempre elijo la fecha de mi cumpleaños para hacer un análisis retrospectivo de mi vida ¿recuerdas mis 25 o mis 24? Creo que la hemos pasado muy bien desde que me convertí en La Tipa.

Ahora cumplo 26 y mi reflexión más que nada es un llamado a la acción, porque cuando te das cuenta que tu vida puede derrumbarse e irse en un respiro, comienzas a valorar el presente. Y sí amigos, hace poco mi vida se vio en un hilo, y aquí les cuento la historia.

Hace unas semanas fui al medico por una revisión rutinaria luego de un proceso ambulatorio. Cuando la doctora revisa los resultados, sus ojos se ponen grandes como platos y su rostro cambió en un santiamén, cuando la miré a los ojos supe inmediatamente que algo no estaba bien.

Con su cara de tranquilidad fingida, la doctora comienza a explicarme los resultados y dice: “mira Sonia…. Bla, bla, bla, bla, CÁNCER… QUIMIOTERAPIA”, de todo lo que me dijo, lo único que importaba era que mis resultados indicaban que NO SE PODÍA DESCARTAR LA POSIBILIDAD DE UN CÁNCER. Y que debía iniciar unos procesos de seguimiento para confirmar mi “posible” enfermedad. Si los resultados seguían estando positivos las noticias no serían buenas, pero si se tornaban negativos antes de un tiempo X, ya podía considerarme fuera de peligro.

Creo que no debo explicarles como se me fue la respiración, el alma y la vida por unos segundos. Como la vida entera me pasó por los ojos mientras la doctora me explicaba mis posibles opciones, como mi mente estaba en un eterno silencio mientras la doctora llamaba a un oncólogo para comentarle mi caso, y como yo me veía casi muerta. ¡Sí! así como lo lees, me veía casi muerta, porque solo el que ha pasado por algo así puede dar testimonio de cómo la mente te juega sucio aunque tú no quieras. Yo, sentada sola en ese consultorio y sobre esa silla fría, y en el silencio de mi mente solo se repetía la frase: ¿Dios, qué quieres de mi?

Ese mismo día comenzaron los seguimientos y también comenzó una batalla interior dentro de mí. Lo más difícil de encontrarse en una situación como esta es aceptar tu realidad y decirte a ti misma: “Si Sonia, te esta pasando eso a lo que temes tanto y debes aceptarlo”. Luego debes enfrentar a los que amas, tomarlos de la mano, explicarles lo que pasa y más que nada, ser fuerte por ellos. Después debes conocer a fondo tu situación y orientarte, y al menos en mi caso buscar en internet me dio mucha paz ya que mi “posible” enfermedad respondía muy bien al tratamiento (la temida quimioterapia), a menos que haya emigrado a otro lugar, y ese lugar más común son los pulmones.

Durante esos días la conmoción, la confusión, la ansiedad, el miedo, las ansias por el futuro, el limbo y la desesperación me convirtieron en otra persona, por primera vez en mucho tiempo me vi vulnerable, incomprendida, temerosa y débil, y como digo yo: pasé al lado oscuro. En mi interior solo pedía fuerzas para no quebrarme, sabiduría para entender el proceso y luz para vencer el miedo.

Durante el seguimiento de mi “posible” enfermedad me hicieron análisis una vez a la semana, sonografías, rayos X y tomografías. Los días pasaban y los análisis seguían con el resultado positivo, y para colmo de los males, los rayos X reflejaron un “posible” intruso en los pulmones. Luego de varias semanas y de vuelta en el mismo consultorio donde se tomaría la decisión final, la doctora contacta al oncólogo para la confirmación final. Ese señor al que finalmente nunca conocí, me regala dos semanas más de espera, ambos doctores decidieron ser prudentes.

Pasaron las dos semanas y se determinó que mi problema en los pulmones fue por un evento anterior y el resultado del análisis de sangre ya estaba negativo. Y fue ese día, el 23 de febrero de 2017 cuando volví a respirar, me devolvieron el alma y volví a vivir. Por precaución, aun debo tratarme el problema de los pulmones y debo repetir los seguimientos por varios meses, pero ya sí puedo decir que Sonia volvió. Porque no les voy a negar que por unas semanas me fui, y que ese lugar oscuro que visité prometo nunca volverlo a pisar.

El 14 de febrero escribí una carta para mi y la idea era abrirla luego de la decisión final, una de las frases dice: Sonia, todo va a estar bien, tú preocúpate por vivir hoy, ama, ríe, come, disfruta, se feliz, pero hazlo hoy, que la vida se encargará de darle sentido al sinsentido. Seca esas lágrimas, pon la frente en alto y pase lo que pase ¡Nunca pierdas la esperanza!. TE AMO. Atte: Esa Sonia que vive en tu interior.

Con cariño,

La Tipa.

PD 1: Dios: sigo esperando respuesta, mándamela con alguien, o en un libro o por email, por donde tu quieras, pero dime ¿qué quieres de mí?.

PD 2: A mi gente cercana: si en esos días me vieron ausente, triste, iracunda, con pocos ánimos y bastante descuidada todo era por esto, y de verdad que les doy gracias especiales a todos los que conocían el proceso y estuvieron ahí para mí. Perdón por todos los boches que tuvieron que aguantar, las largas charlas donde les hablaba de mi estado de desesperación, por esas lágrimas que sin yo buscarlas brotaban de la nada  y dañaban hasta el mejor momento, y las veces que aunque no era mi intención les fallé. Vuelvo y repito, solo el que ha vivido esto puede entender lo que ocurría en mi cabeza y verme tan vulnerable frente a ustedes me permitió entender lo importantes que son para mi. Y aunque una no se recupera de la noche a la mañana, y todo en la vida es un proceso, les cuento que ya me siento mucho mejor, y prometo volver a ser yo muy pronto.

Me despido con cariño especial y les mando muchos besos y abrazos de agradecimiento a esos que saben quienes son ¡los amo!

Habrá Tipa para rato.

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Autor: soniacastillo25

Hola Soy So! La Tipa! Cuando escribo vivo. Me podrás encontrar entre lápiz y papel, té, libros un avión y mi mat de yoga.

3 thoughts

  1. Hola Sonia. Desde que vi tu publicación en instagram enseguida me fui a tu blog para leer el artículo. Cuando termine de leerlo sentí una presencia tan linda de parte del Señor que me hablaba y me decía que el permitió que pasaras por esta transición en tu vida porque él quiere llevarte a nuevas dimensiones y experiencias inolvidables. Desde que saliste del vientre de tu madre Él puso algo especial en ti, algo grande, el cual has anhelado desde hace mucho tiempo. Él te dice te daré favor, gracia, poder, autoridad, sabiduría, entendimiento y te capacitare para que puedas lograrlo. También te dice comienza a escribir eso que tanto has soñado y anhelado. Tengo grandes cosas para tu vida solamente tienes que creer y confiar. De verdad no acostumbro hacer estas cosas y te pido disculpas, pero sentí esto tan lindo que no pude resistirme. Muchísimas Felicidades y bendiciones. 🎉

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