10 cosas que aprendí en 25 años.

Fue un 25 de febrero de 1991 a las 10 de la mañana cuando emanó el primer respiro. Ese respiro que oficialmente me dio la vida y me puso de cabeza en este mundo. Quién hubiese imaginado que este día podría llegar, cuando mi concepción era incierta y mi nacimiento poco probable. Pero aquí estoy, y me llegaron los 25. El camino ha sido largo, pero a veces siento que llegó muy pronto, y luego recuerdo que cuando el viaje es placentero las millas recorridas no se sienten.

 Siempre elijo la fecha de mi cumpleaños para hacer un análisis retrospectivo de mi vida, y por eso me he animado a reflexionar sobre 10 cosas que me costó 25 años entender.

  1. Tu familia es tu mayor tesoro.

 No importan las veces que me saquen de mis casillas, cuando pienso en mi familia se me llena el estomago de mariposas, pienso en mis abuelos, en mis padres, en mis tíos, en mis primos, en mis hermanos y me veo reflejada en cada uno de ellos; lo que soy hoy es gracias a ellos. También pienso en mi familia por elección, que son grandes amigas y amigos que han llenado mi vida de dicha todos estos años. Si algo he aprendido es que el ser humano necesita sentirse amado, respetado y protegido, y esas tres cosas las encuentro en mi familia.

  1. No intentes complacer a tus padres en todo.

No es un secreto que los padres siempre sueñan con lo mejor para sus hijos, y hacen sacrificios incontables para lograrlo. Como hija siempre me sentí en deuda con mis padres, de manera que estaba obligada a seguir los planes que ellos habían ideado para mi. Pero luego de muchos disgustos y fracasos entendí que si mis padres siempre han deseado lo mejor para mi, mi tarea era encontrar el camino por mi misma. Seguir mis propias pasiones y encontrar a mis propios mentores han sido dos de las lecciones más importantes en estos 25 años.

  1. De los errores se aprende la primera vez, si los vuelves a cometer no es un error, es una decisión.

Aunque pueda sonar crudo, es la simple verdad. ¿Cuantas veces hemos tropezado con la misma piedra? ¿Cuántas veces hemos culpado al destino? ¿Te has puesto a pensar que eres dueño de tus decisiones? Entonces ¿por qué los cometes? Siendo más joven y a las vez más inmadura cometí algunos errores y tuve que sufrir las consecuencias de estos. Luego de mucho autoanálisis y reflexión, me di cuenta de que la responsabilidad de cometer errores es mía y de nadie más. Ya basta de culpar al destino, ya basta de culpar a los demás. Eres dueño de tu vida y de tus acciones, así que toma las decisiones con cautela. La vida siempre estará llena de errores y problemas, solo procura que sean errores nuevos y no errores repetidos.

  1. Las despedidas son tristes, pero necesarias.

 Si algo he aprendido en estos años es el poder de soltar. Solía aferrarme a cosas y personas de manera muy fuerte y esto solo hacía mi vida miserable. El tiempo y las experiencias me enseñaron, que dejando ir esas cosas que solo estorban le abro el camino a cosas mejores. Te invito a que aprendas a soltar, a decir adiós y dejar ir esas cosas que te atan. Cuando aprendas esta lección conocerás la libertad.

  1. Se humilde.

La humildad se relaciona muchas veces con la clase social o el sentimiento de pequeñez e insignificancia, pero la realidad es, que humilde es aquel que no hace ostentación de sus virtudes, aquel que no necesita vanagloriarse. La humildad fue una lección que aprendí desde muy pequeña. Recuerdo a mis padres explicarme claramente que lo que me haría grande algún día no serían mis logros o riquezas, lo que me haría grande sería la capacidad de permanecer con los pies en la tierra.

  1. Todo tiene su hora.

 Esta lección la aprendí luego de una fuerte crisis existencial. Me vi encerrada en un ciclo de desesperación por no poder lograr cosas que deseaba. Pero cuando aprendí a dejar que las cosas tomen su curso natural y cuando dejé de preocuparme obsesivamente por lograr metas, simplemente todo fue fluyendo. Con esto no te digo que dejes de esforzarte por lograr tus metas, lo que quiero decir es que trabajes con seguridad y confíes en el proceso, porque todo tiene su hora.

  1. Busca tu pasión.

Para mi una pasión es eso que puedes hacer gratis por el resto de tu vida. Eso que amas tanto hacer que no lo consideras un trabajo, sino mas bien un sueño hecho realidad. Descubrí mi pasión por la escritura a los 9 años, pero no fue hasta los 22 cuando me comencé a sentir segura de compartir mi talento, y así fue que descubrí que hacer lo que te apasiona te hace más feliz, y a la larga más dichoso.

  1. Haz todo con amor.

Creo firmemente que el amor es lo más importante. Al tipo de amor que yo me refiero es a ese amor universal que todos tenemos la capacidad de dar, amor que no espera nada a cambio y que no ruega atención, es esa fuerza que nos mueve a hacer el bien. He aprendido que cuando ponemos el amor en primer lugar las cosas fluyen, la vida te sonríe, los planes se cumplen y las personas te corresponden.

  1. Hoy es el primer y último día de tu vida.

 Algo que me he propuesto y me ha dado mucho resultado es vivir mi día a día al máximo. Y cuando hablo de esto no me refiero a hacer locuras y vivir sin freno, sino más bien a disfrutar de cada sentimiento, cada sensación, cada experiencia como si la fuera a vivirla por última vez. Cada día visualizo mi día como si fuera el primero y el último de mi vida y esto me ha enseñado a valorar hasta la mínima cosa que suceda en mi vida. En el trajín del día a día dejamos pasar cosas que creemos cotidianas o simples, pero has pensado ¿si hoy fuera tu último día en la tierra, habrán valido la pena las últimas cosas que hiciste?

  1. No cuentes los años, cuenta las sonrisas.

Pensar en los 25 se siente como comenzar la cuenta regresiva oficialmente. Para muchas personas al llegar a esta edad debemos tener ciertas metas cumplidas, como por ejemplo: una profesión, una trabajo estable, una familia, hijos tal ves; pero resulta que no es así. Puede pasar que a partir de ahora mi cara comience a perder brillo lentamente y mi cuerpo comience a deformarse, que mis óvulos comiences a envejecer y con ellos mi espíritu también, pero eso es inevitable. De ahora en adelante solo me dedicaré a contar las sonrisas y no volveré a contar los años.

Hoy recibo estos 25 años con la dicha de vivir. Mis deseos para este año son: seguir poniendo el mundo de cabezas, disfrutar cada segundo de mi existencia, comiendo mucho, bebiendo te verde, haciendo yoga, escribiendo, y más que nada cambiando vidas con mi historia.

 Con cariño,

 La Tipa.

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Autor: soniacastillo25

Hola Soy So! La Tipa! Cuando escribo vivo. Me podrás encontrar entre lápiz y papel, té, libros un avión y mi mat de yoga.

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